La Tercera, publicado el 16 de agosto de 2018.


Según datos entregados recientemente por el Ministerio de Salud y publicados por La Tercera, casi la mitad de la capacidad de pabellones en el sistema de salud público no están siendo utilizados. En  2017 se realizaron 1.206.506 cirugías, pero eso representó sólo un 52% de utilización, por lo que la capacidad no utilizada podría representar más de un millón de cirugías adicionales. Esto contrasta drásticamente con el tamaño de las listas de espera para cirugías, que el año pasado registró aproximadamente 280 mil pacientes. Si bien planes como el de apertura de pabellones en horarios inhábiles ayudan a reducir las listas de espera, aún existe capacidad ociosa que se puede aprovechar.

Los datos de ministerio también indican que parte de esta subutilización se puede atribuir a la falta de equipamiento y la cancelación por parte de los pacientes, pero eso representa sólo una parte de la capacidad no utilizada. Otra parte importante se debe a las falencias en los procesos de coordinación entre los equipos médicos para que todo esté disponible y asegurado al momento de comenzar una cirugía. Si bien, el ministerio ya ha comenzado a  delinear estrategias y planes de mejora para los procesos de coordinación, deberá resolver también un problema complejo para poder lograr una eficiente programación de cirugías, considerando las restricciones de infraestructura y equipos de trabajo necesarios para cada uno de estos procedimientos.

 La buena noticia es que este tipo de problemas han sido un foco de estudio desde hace años, específicamente en el área de Investigación de Operaciones. En esta área se ha desarrollado una línea específica denominada “Healthcare Analytics”, especialmente enfocada en temas de salud y que busca apoyar a través del desarrollo de modelos predictivos y prescriptivos que mejoren la eficiencia y la eficacia del sistema. Quienes investigamos estos problemas hemos desarrollado metodologías y modelos prescriptivos que permiten resolver estos desafíos en tiempos razonables, capturando las restricciones específicas que se aplican a Chile como el plan GES y también los detalles operacionales de los centros de salud. Dichas herramientas han sido constantemente mejoradas por la comunidad científica, en estrecha colaboración con los hospitales. Por ejemplo, los hospitales más desarrollados de Europa y EE.UU. cuentan en sus equipos de trabajo con departamentos de investigación de operaciones que desarrollan herramientas específicas para ellos.

Casos de éxito hay muchos. Un proyecto de gestión de pabellones entre UMass Memorial Health Care y Worcester Polytechnic Institute permitió desarrollar una herramienta que no sólo aumentó entre un 12% y un 15% la utilización de los diferentes grupos de pabellones, sino que además redujo en varias horas el trabajo de programación que en general requería de muchos médicos. Otro grupo destacado a nivel mundial es el equipo de Investigación de Operaciones del Massachusetts General Hospital que fue visitado en estos días por la Clínica Alemana gracias al apoyo del ChileMass Tech Bridge que desarrolló Corfo en 2017. En Chile también contamos con investigadores en la Universidad Adolfo Ibáñez, la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica, trabajando en el área con muy buenos resultados y proyectos aplicados que han sido destacados en conferencias y revistas.

Sin embargo, una de las principales barreras para enfrentar en nuestro país el tema de la capacidad y ocupación de los pabellones hospitalarios es llegar a una convergencia entre industria – academia que permita transferir estos desarrollos a la sociedad y ponerlos en práctica. En EE.UU. y Europa este proceso requirió de un trabajo intenso por más de una década entre trabajadores de hospitales e investigadores. La experiencia internacional demuestra que sí se puede y que genera mucho valor, pero que requiere de trabajo y confianza mutua. Es de esperar que ante esta necesidad urgente no tengamos que dejar pasar tanto tiempo y que, con el apoyo de entidades como Corfo y Conicyt, las iniciativas de cada uno de estos grupos de investigadores puedan ser aprovechadas para generar un beneficio directo en la población. Nuestros hospitales deben desarrollar áreas de investigación de operaciones que, tal como se está haciendo en el extranjero, sirvan de conexión con la academia para abordar los enormes desafíos que tienen por delante en gestión y eficiencia.