La Tercera, publicado el jueves 8 de marzo de 2018.


En los últimos años, la inequidad de género se ha vuelto más sutil. A pesar de que hace tiempo las mujeres tiene derecho a ingresar a la universidad, aún vemos con preocupación que en varias carreras y áreas prevalece mucho más un sexo que el otro. En Chile, las carreras STEM –es decir, aquellas enfocadas en ciencia y tecnología, ingeniería y matemáticas– son preferidas por los hombres, mientras en aquellas asociadas al área de la salud prevalece la preferencia femenina. Diversos estudios han sido enfáticos en señalar que esto no es producto de factores biológicos.

Por ejemplo, el reporte de la Unesco “Cracking the code: Girls’ and women’s education in science, technology, engineering and mathematics” de 2017 señala que en Chile y América Latina la diferencia en desempeño en ciencias es casi inexistente hasta la edad de 9 años. Sin embargo, también indica que a partir de los 13 años se produce una brecha importante. Es decir, las niñas van perdiendo el interés por las ciencias y este fenómeno es más agudo en matemáticas. Este desinterés se debe a una interacción compleja de factores sociales, culturales y normas de comportamiento de género de la sociedad. Por un lado, teniendo habilidades para las matemáticas, las niñas dejan de creer que las tienen y se enfocan en otras materias. Por otro lado, las expectativas y opiniones de los padres sobre los roles de género influyen en la elección de sus carreras. En este contexto, la escuela juega un rol clave, pero algunos estudios enfocados en educación señalan que los futuros docentes consideran a priori que los hombres tendrán un mejor desempeño en matemáticas que las mujeres. A los factores mencionados se suma que la sociedad, a través de medios como la televisión, las redes sociales y el cine, influyen en  la percepción del rol que las niñas deberán desempeñar en la sociedad, moldeando sus aspiraciones. 

Para detener este espiral de efectos, necesitamos conocer las historias de mujeres que han desempeñado distintos roles en la sociedad. Si buscamos la lista de los mejores 10 deportistas de la historia ¿Cuántas mujeres encontramos? Y, si  pedimos a una audiencia que nombre a algunas científicas reconocidas, la  experiencia demuestra que la lista incluye, en el mejor de los casos, sólo a Marie Curie. A pesar de que podríamos creer que esta situación está cambiando y que en la actualidad las mujeres cuentan con mucho más espacio en los medios,  estudios recientes lo desmienten. Una investigación liderada por la profesora S. L. Smith de la Annenberg Inclusion Initiative analizó películas estrenadas en los cines entre los años 2007 y 2016.  Este trabajo dio a conocer datos que son decidores: sólo el  30% de los 39.788 personajes correspondían a roles femeninos y de las 900 películas analizadas, apenas el 4% fueron dirigidas por mujeres. Lo que parece aún más grave es que ninguno de estos indicadores progresa en los 10 años que consideró el estudio. Lamentablemente, las historias de mujeres no están siendo contadas y, pocas veces, son  las mujeres las que las están relatando. Otra cifra que refleja este hecho es que solo el 17% de los perfiles de Wikipedia corresponden a mujeres.