La Tercera, publicado el jueves 2 de noviembre de 2017.


La reforma educacional se debe adaptar a los jóvenes de hoy. Resulta antojadizo percibir a nuestros futuros líderes, como parte de una generación millennial egocéntrica y narcisista. Esta etiqueta responde a un estereotipo de relato incompleto. La última encuesta Global Shapers,  realizada por el Foro Económico Mundial, indica que los intereses del grupo etáreo de entre 18 y 35 años distan de estar ajenos a los desafíos sociales. Los resultados revelan una preocupación mayoritaria por el desarrollo sostenible.

En el caso de Chile, el diagnóstico social es elocuente: un 75% de los encuestados atribuye la desigualdad a la falta de acceso a una educación de calidad. Diversos índices alertan del retroceso en la calidad de la educación en nuestro país, y no existe un diagnóstico sobre la presencia curricular de contenidos asociados a la sostenibilidad. En EE.UU. hay sobre 2.200 grados académicos con lo sustentable como eje principal.

No es una comparación majadera, la tendencia actual en educación es mover el paradigma de enseñanza hacia el del desarrollo sostenible. Esto mediante políticas acordes a los millennials, que incorporen el carácter liberal necesario para lidiar con los retos globales más apremiantes.