Fundador  de startups, mentor de empresas y reconocido internacionalmente  por su rol en la innovación tecnológica,  actualmente reside en Dubai donde trabaja en IBM  asesorando a Medio Oriente, Turquía, África y Pakistán.


Tras titularse de Ingeniero Civil Industrial de la UAI, Juan José de la Torre (40) comenzó su travesía por el mundo. Luego de vender su primera startup:  iEducation Holdings partió a en España donde,  gracias a esa experiencia previa, fue contratado como gerente de TeliaSonera, una de las empresas de telecomunicaciones más grandes de Europa.  Tras esta experiencia y un  temporada en EE.UU.,  Juan José se instaló en Barcelona donde estuvo a cargo de montar un centro de innovación para Orange, segundo operador​ de telefonía móvil, televisión e internet en España y  filial de la compañía multinacional francesa de telecomunicaciones. Fue en ese entonces cuando obtuvo  un beca para estudiar un magíster en Gestión y Dirección de Proyectos en el Campus La Salle de la Universidad Ramon Llull.   A ello le seguiría  un  MBA en la escuela internacional de negocios INSEAD y su traslado definitivo a Medio Oriente, específicamente a Dubai.  Es en este emirato árabe donde este  egresado de Ingeniería UAI ha destacado por su rol en temas de innovación digital.  Ahí su apuesta fue el lanzamiento en el mercado de los equivalentes de Spotify, Netlfix y Paypal y creó la primera incubadora 360 de la región que daba acceso a mujeres. Esta iniciativa fue reconocida por el Financial Times y  la fundación Bill & Melinda Gates.

Hoy Juan José, quien ha sido reconocido por Vice Media y Hewlett Packard como uno de los 18 líderes a nivel mundial en transformación digital,  trabaja en IBM para Medio Oriente, Turquía, África y Pakistán, asesorando a empresas y gobiernos para que aprendan a utilizar nuevos modelos de negocios y tecnologías que mejoren  su experiencia de clientes,  basados en una estrategia digital. En esta entrevista nos habla sobre los desafíos de la transformación digital en Chile y el rol de las escuelas de ingeniería para potenciarlo.

¿Como líder y experto en transformación digital,  cómo ves que avanza Chile y las empresas chilenas en esa dirección?

Lo que hace la transformación digital es nivelar por un lado empresas y, por otro lado, países y darles a todos las mismas capacidades de acceder a tecnología y a la innovación. Se ven avances importantes en Chile y, en general, las empresas chilenas han empezado a incorporar la transformación digital en su agenda, sobre todo ligada a la experiencia del cliente, lo cual es primordial. A las empresas locales les recomendaría partir siempre con una perspectiva desde el cliente sin dejarse llevar por elementos que pueden ser más de corto plazo y pensar cuál es la experiencia de cliente que quieren crear y cómo las plataformas digitales les pueden ayudar a cumplir con eso.

Al mismo tiempo les diría que la transformación digital no es un destino en sí, ni es un nuevo paradigma, es una posibilidad para las empresas de reinventarse, de replantear su modelo de negocio, de ver cómo se enfrentan al mercado y cómo se relacionan con sus clientes

¿Cómo crees que debieran adaptarse las escuelas de ingeniería del país a las nuevas necesidades y nuevos requerimientos que está demandando el mercado?

Necesitamos que la educación tenga un componente mucho más práctico y real. La teoría sirve como herramienta pero no es el elemento central en el proceso. Las escuelas de ingeniería debieran enfocarse en darle la posibilidad a sus alumnos de usar esas herramientas en escenarios ficticios, primero, y luego en escenarios reales. Preparar a esos estudiantes para incorporar esas herramientas y sean capaces de utilizarlas en circunstancias diversas. Finalmente, creo que el rigor académico y la formalidad en la enseñanza tiene que permanecer y ser un elemento que, no solamente ayude a formar futuros profesionales sólidos, sino también contribuir en la formación personas con valores relevantes como el esfuerzo, el trabajo en equipo, la resiliencia, la perseverancia y la calidad. Valores críticos para ser exitoso en el campo profesional.

¿De qué maneras tu formación como ingeniero en la UAI ayudó o contribuyó en tu formación?

La formación que recibí en la UAI y en la Facultad de Ingeniería y Ciencia se diferenciaba mucho respecto de otras ofertas que había en el mercado porque fue una de las primeras en centrarse en crear un ingeniero más completo. Esto incluye una formación técnica importante en las áreas de ingeniería, acompañada de una formación práctica que, a su vez se complementaba con una formación humanista al exponernos como estudiantes a una serie de actividades y ramos fuera del entorno normal de un ingeniero. Asimismo, la formación que recibí en la UAI se caracterizaba por impulsar el emprendimiento y pensar en el negocio y en el valor agregado, más que centrarse en elementos más técnicos. Esto me preparó para poder salir al mundo y llegar a mercados donde ser chileno no era una ventaja competitiva. Para ser exitoso hay que hacer las cosas bien y sobre todo, perseverar.

¿Cuáles son tus próximos pasos y  dónde te ves en unos años más?

El hecho de vivir en el extranjero y haberme movido por varios mercados me ha abierto muchísimas posibilidades. Siempre pienso cuál es el siguiente desafío y dónde va a ser ese desafío. Creo que muy posiblemente el siguiente desafío me lleve a estar más cerca de Chile, en Latinoamérica. Poder llevar toda la experiencia y capacidades que he adquirido e intentar ayudar en el desarrollo del mercado local es algo  a lo que siempre le estoy dando vueltas. Ya veremos que depara el destino, por ahora ¡A seguir transformando empresas!