Proyecto, liderado por Claudia Pabon y apoyado por Ingeniería 2030, se encuentra en su etapa de prototipaje final y estará disponible a fines del segundo semestre de 2016.


“Compact2” es el nombre del primer biodigestor para uso doméstico creado en Chile. Se trata de un contenedor  que produce biogás y abono natural a partir de residuos  orgánicos como restos de vegetales y que,  gracias a su especial diseño y tecnología, permitirá la generación de gas de manera eficiente, ahorrando costos, y en espacios reducidos

El biodigestor Compact2 es una tecnología que permite tratar los desechos orgánicos de un hogar promedio de 4 personas. Es decir, dos kilos de residuos por día, transformándolos en biogás suficiente para cocinar por una hora al día, además de un líquido fertilizante apto para uso en el jardín.  El biogás se produce por la transformación de materia orgánica, a través de una serie de reacciones bioquímicas que técnicamente se conoce como “digestión anaeróbica”. La materia orgánica que no se transforma en biogás, queda disponible en forma estabilizada como digestado, que es un fertilizante líquido rico en nutrientes y que puede ser aprovechado en jardines, huertas y espacios verdes.

Los biodigestores son utilizados, principalmente, en zonas rurales y en la agroindustria. El formato doméstico no se ha masificado debido a que se requiere un tamaño más pequeño y de fácil operación. Por ello, a diferencia de otros  biodigestores, Compact2 está pensado para espacios reducidos, como balcones de departamentos y patios interiores, con un diseño estético que permite una fácil instalación indoor.

“Apuntamos al desarrollo de un biodigestor lo más pequeño posible y fácil de operar para que se pudiera usar en domicilios y por personas sin conocimiento previo. Nuestra intención es que no se transporten residuos y se pague por su disposición final sino que sean útiles in-situ generando valor y no costos”, explicó la profesora de Ingeniería Civil en Energía y Medio Ambiente, Claudia Pabón quien ha liderado el desarrollo de esta innovación tecnológica.

La académica agregó que con el uso de Compact2 se espera también “contribuir al cuidado del medio ambiente ya que además se evitan emisiones de gases efecto invernadero, tanto por ahorro de combustible, como por la no disposición de residuos orgánicos en rellenos sanitarios”.

Desde Holanda a Chile

La historia del Compact2 se inicia hace 7 años, mientras Claudia Pabon se encontraba realizando su postdoctorado en la Universidad de Wageningen, Holanda. Allí el proyecto fue finalista del premio a la innovación en energía de la Fundación FACT.

Tras llegar a Chile, continuó trabajando en el proyecto a través de su start-up Traesure, desarrollando tres prototipos. Como resultado del perfeccionamiento continuo de la iniciativa, se llegó a la creación de un prototipo amigable y con dimensiones más pequeñas, lo que permite de esta forma su uso en el hogar.

“El objetivo es aterrizar la idea de que los residuos pueden ser un tesoro y se pueden valorizar a nivel doméstico y en poco espacio”, señaló Claudia Pabon, quien ha implementado en su propia casa y empresa una serie de sistemas sustentables para contribuir al cuidado del medio ambiente, como paneles solares y tratamiento de aguas, techo verde y huerto, entre otros, que están abiertos al público para demostrar que la sustentabilidad no sólo puede ser implementada a gran escala, sino que también en los hogares.

El proyecto Compact2 se enmarca dentro de las innovaciones tecnológicas apoyadas por el Programa Nueva Ingeniería para el 2030 de CORFO. Este  financiamiento se destinó  a la fase final del diseño industrial del prototipo y su pilotaje –que actualmente está en proceso– así como al apoyo para el proceso de patentamiento y perfeccionamiento del modelo de negocios. Esta etapa fue gestionada por la Oficina de Proyectos y Propiedad Intelectual (OPPI).

También se incorporaron alumnos practicantes y tesistas de Ingeniería UAI, así como de la Universidad de Wageningen, Holanda, que ha posibilitado que los estudiantes incorporen desde la sala de clases su práctica concreta en proyectos de innovación tecnológica.

Este proyecto, además, fue desarrollado con apoyo del Design Engineering Center de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI.