La académica, nacida en Irán, vivía en EE.UU. donde hacía clases en la Universidad de Stanford. En 2014 fue reconocida con la prestigiosa Medalla Fields.


Impacto y mucho pesar causó entre la comunidad académica internacional la reciente muerte, a raíz de un cáncer, de Maryam Mirzakhani, la primera y única mujer en ganar la prestigiosa Medalla Fields, reconocimiento que entre la comunidad científica es considerado como el Premio Nobel de Matemáticas.

“Se apagó una luz” dijeron muchos de sus colegas tras enterarse de la triste noticia. El  propio rector de la Universidad  de Stanford, Marc Tessier-Lavigne, donde Mirzakhani –de origen iraní– impartía clases desde 2008, destacó su contribución a la ciencia señalando que era  una teórica brillante, que realizó aportes perdurables y que inspiró a miles de mujeres a dedicarse a la matemática y la ciencia.

Nacida en 1977 en Teherán, Mirzakhani creció en el Irán post revolucionario y siendo una adolescente ganó dos medallas en las Olimpiadas Internacionales de Matemáticas (1994-1995). Posteriormente, se graduó en Ciencias en Matemáticas en la prestigiosa Sharif University of Technology de Irán.

“Maryam era nuestra ídola desde 1994 cuando obtuvo el puntaje completo en la Olimpíada Internacional. Ella se consideraba afortunada por estudiar en el mejor colegio de Irán que abrió después de la guerra entre Irán e Iraq. La primera vez que la vi en una competencia de matemática en Irán me quedé impresionada con su humildad, a pesar de que era joven y famosa”, sostiene la profesora  del área de matemática de la Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI, Mahsa Allahbakhshi, quien también es iraní y conoció a la destacada científica.

En 2004 Maryam Mirzakhani se doctoró en la Universidad de Harvard y posteriormente trabajó en Princeton, para luego incorporarse como  docente de matemática en la Universidad de Stanford. Estaba casada con el científico checo Jan Vondrak, con quien tenía una hija llamada Anahita.

“Maryam Mirzhakani se crió en Irán y vivió gran parte de su infancia en medio de la guerra. Cuando la guerra termina ingresa a un colegio de niñas con una directora decidida a apoyar a sus alumnas y brindarles las mismas oportunidades que a los niños. Ella, junto a una compañera, solicitan clases especiales para prepararse para las Olimpiadas de Matemáticas y la directora atiende su solicitud y las implementa. Esta anécdota me impacta mucho en relación a generar espacios para mujeres en matemáticas. La directora de este colegio fue muy relevante para Maryam”, dice Javiera Barrera, profesora del Grupo de Operaciones de la Facultad de Ingeniería  y Ciencias UAI.

Mirzakhani  ganó varios premios en el área de las matemáticas, entre ellos el Blumenthal (2009), el Satter (2013) y la Medalla Fields de Matemática (2014) galardón que obtuvo en Seúl por su contribución a la comprensión de la simetría de las superficies curvas. Este premio lo otorga cada cuatro años el Congreso Internacional de la Unión Matemática Internacional a los matemáticos menores de 40 años. La obtención de este reconocimiento puso fin a una larga espera para las mujeres en el mundo de las matemáticas ya que ninguna había logrado obtenerlo desde su creación en 1936.

Contribución significativa 

Sobre el aporte de la científica iraní a esta disciplina, la profesora de Ingeniería UAI, Mahsa Allahbakhshi, explica que “Maryam unió geometría y sistemas dinámicos. La geometría está relacionada con formas, tamaños y posiciones. Los sistemas dinámicos están relacionados con las fuerzas y los movimientos. Ella tenía una imaginación increíble para poder visualizar los objetos abstractos y unir estas dos áreas. Su logro fue muy significativo”.

La profesora Javiera Barrera, también destaca la contribución de Maryam Mirzakhani al tender “nuevos puentes entre la geometría y los sistemas dinámicos.  Creo que durante los próximos años escucharemos hablar mucho sobre las consecuencias de sus descubrimientos”.

Otro aspecto interesante de Maryam –agrega Javiera Barrera–  es su descripción sobre las matemáticas. “Ella dice que los momentos de mayor regocijo son los momentos ‘AHA’ donde la emoción de comprender algo complejo es similar a sentarse sobre la cima de una colina con una vista clara del paisaje. Pero también dice que la mayor parte del trabajo en matemática corresponde a la sensación de subir una colina sin tener muy claro donde termina. Creo que muchos matemáticos concuerdan con Maryam en que nuestro trabajo es así”.

Por su parte, la profesora Mahsa Allahbakhshi de Ingeniería UAI,  también se refiere a algunas de las dificultades que tuvo que enfrentar  Maryam Mirzhakani para desarrollar su carrera  fuera de su país. “Salir de Irán y viajar con un pasaporte iraní no es algo trivial, al contrario, es demasiado difícil”, nos cuenta Mahsa  quien estudió matemáticas en la Universidad de Teherán. “En general, cuando un iraní vive en Estados Unidos con una visa de estudiante, asume que no puede salir hasta que termine su estudios, pues no hay ninguna garantía de que pueda ingresar nuevamente  al país,  aunque sea un alumno ejemplar en una universidad excelente, con beca completa. Tampoco es fácil para los padres obtener una visa para visitar a su hijo. Créeme que sólo la sensación de estar atascado en otro país por al menos 5 años y no ser capaz de ver a tu familia es horrible, especialmente cuando sales de Irán por primera vez. Imagina una mente brillante como Maryam, criando a una hija, combatiendo un cáncer, manejando su fama y peleando por una visa para poder ver a sus padres una última vez en Estados Unidos. Parte del testamento de Maryam establece que permitan a su hija, Anahita, poder tener la ciudadanía de su país, algo que ahora se está discutiendo”, concluye la académica UAI.