La Tercera, publicado el martes 17 de mayo


 

Señor director:

En una semana convulsionada por el conflicto de los salmones, Corfo lanzó el concurso Innovación e I+D Empresarial para áreas nacionales estratégicas dentro de las cuales destaca la acuicultura sustentable. El programa entrega subsidios a la industria de hasta $ 200 millones para iniciativas en bioseguridad e infecciones, producción limpia y sustentable, control de floración de algas, depuración de toxinas y adecuado manejo y reutilización de desechos.

En Chile, el desarrollo de esos ejes está lejos de la implementación tecnológica y regulación existentes en otros países productores de salmón, como Noruega, Canadá y Reino Unido. Desde la década pasada la tendencia de ellos ha sido el crecimiento sostenible. Esto se ha logrado mediante el impulso de una industria salmonera descentralizada, con permisos y concesiones acotados por indicadores de sostenibilidad. Estas métricas evalúan ámbitos como la cercanía a zonas de aguas protegidas, descarga de residuos acorde a la capacidad de carga, riesgo de infecciones, uso de antibióticos, trazabilidad y sustentabilidad en la dieta de los stocks.

La crisis de 2007 en Chile, causada por el brote del virus ISA, provocó una revisión de la normativa sólo a nivel macro, que se tradujo en la creación de programas de contingencia sanitaria y en limitar las licencias de actividades de acuicultura.

Es de esperar que esta nueva crisis sea una oportunidad de ponerse al día con esos países. Para ello es fundamental evaluar con una escala mucho más rigurosa el funcionamiento del sector salmonero.