Estrategia, publicado el 20 de junio de 2016.


Una propuesta interesante para la industria Solar y Metalúrgica nacional, puede ser fortalecer la incorporación de tecnologías termosolares para mejorar la competitividad de la industria metalúrgica chilena y al mismo tiempo abrir un nuevo campo para el desarrollo industrial termosolar. Existen evidentes oportunidades de incorporar estas tecnologías con alto potencial en procesos térmicos con el fin de mejorar su eficiencia energética, reducir sus impactos ambientales, costos de operación e inversión, y apoyar la creación de una industria nacional solar-metalúrgica generando una simbiosis tecnológica de grandes beneficios para el país.

A priori, y dependiendo del proceso metalúrgico (extracción o manufactura), las tecnologías termosolares tales como las de Torre, Cilindro Parabólico y Fresnel serían buenas candidatas para ser incorporadas, pero no debemos olvidar los grandes hornos solares, como los existentes en Francia o USA, que también podrían tener un gran potencial de aplicación a mediano o largo plazo. Es importante entonces identificar cuáles son las ventajas ambientales, así como los potenciales ahorros energéticos y económicos que permiten. En Chile algunas instituciones y programas de prestigio ya están empezando a revisar este tema, tales como la Universidad Adolfo Ibáñez (grupo ATEGIMICH), U. de Concepción, SERC-Chile, y el Programa Estratégico Solar (CIFES-CORFO).

A nivel nacional, el desarrollo termosolar es aún insípido no obstante para mostrar de mejor manera las oportunidades se puede revisar la minería y metalurgia (extractiva y manufacturera) chilena que tiene mucho más recorrido. Podemos partir por la minería en general, que a lo largo de los años, ha sido unos de los grandes consumidores de energía en Chile.

Las cifras indican que aproximadamente un tercio del consumo del país proviene de este sector industrial, el cual continúa en crecimiento (Balance Nacional de Energía 2013). En el caso de la industria del cobre durante el año 2014, hubo un incremento a 161.716 TJ (TJ = Terajoules = medida de energía) (4,4%), desde los 154.835 TJ en 2013. En el mismo periodo de tiempo se registró un incremento en el consumo de electricidad de un 2,7%, mientras que el aumento en el consumo de combustibles fue de un 6,4%.

La industria metalúrgica extractiva es un consumidor importante de energía, en especial en la zona norte del país. Actualmente los consumos de energía térmica en la metalurgia extractiva están asociados principalmente a procesos de baja temperatura, específicamente al calentamiento de soluciones en electro-obtención de cobre y en operaciones de lixiviación de minerales auríferos. La energía térmica puede ser suministrada por colectores solares en reemplazo del combustible fósil habitualmente usado para este proceso. Se ha estimado que el requerimiento de calor específico promedio anual para el proceso de electro-obtención fluctúa por lo general en un rango comprendido entre los 350 a 700 kWht (energía térmica) por tonelada de cobre producido. Este tipo de tecnología ya está en prueba en Minera Gaby de Codelco (planta solar térmica 32,2 MWt) y en Minera El Tesoro de AMSA (planta solar térmica 10 MWt).

Por parte de la industria metalúrgica ferrosa es posible identificar a las empresas productoras de hierro y acero y sus derivados, entre otras. La hibridación de sus procesos en la línea productiva podría aminorar los costos de producción y por consecuencia, obtener un producto de menor costo que permita aumentar la competitividad de la industria chilena en el extranjero. En estas cadenas el manejo del calor es muy importante y por consecuencia las tecnologías termosolares también podrían tener cabida.

En el caso de la industria metalúrgica manufacturera, existen datos de la demanda energética del sector, sin embargo estos no se encuentran desagregados por lo que se requiere de un levantamiento de información que permita hacer un diagnóstico e identificación de oportunidades.

Por lo expresado anteriormente, la oportunidad de generar esta simbiosis solar-metalúrgica está presente y está en nuestras manos llevar el desafío hasta su fin, logrando un desarrollo industrial sustentable que tanta falta nos hace como país para tener un crecimiento estable y libre de la fuerte dependencia de los mercados externos.