REMIND es el proyecto que busca desarrollar de forma sustentable tecnologías innovadoras para el tratamiento de las aguas contaminadas con arsénico mediante el apoyo del uso de energías renovables.


El arsénico es un elemento natural ampliamente distribuido en la corteza terrestre, por tanto, es el principal contaminante natural del agua subterránea. Actualmente Chile es uno los países con mayor contaminación de arsénico a nivel mundial, sobrepasando incluso los límites establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el consumo de agua.

La industria minera, una de las principales actividades comerciales del norte de Chile, emite residuos de material estéril rico en arsénico y otros minerales, lo que afecta de manera directa al medio ambiente y, a través de él, a los trabajadores y residentes de las zonas mineras.

Para dar solución a este problema, que se arrastra hace años y afecta principalmente a la zona norte del país, expertos de distintas áreas crearon REMIND, proyecto que tiene por objetivo desarrollar de forma sustentable tecnologías innovadoras para el tratamiento de las aguas contaminadas con arsénico-provenientes de los ríos que bajan de la cordillera- mediante el apoyo del uso de energías renovables, reduciendo los impactos ambientales del consumo de agua y energía en la zona de estudio.

REMIND es liderado por Universidad Della Calabria, Italia, y cuenta con la participación de la Universidad de Sevilla, Politécnico de Torino, Rina Consulting, ABB, Cámara de Comercio Italiana de Chile, la Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Ecuador y la Universidad Adolfo Ibáñez.

Dafne Crutchik, profesora de la FIC y parte de REMIND, entregó detalles de esta iniciativa-que comenzó en noviembre del 2008- indicando que “la solución propuesta es la eliminación del arsénico presente en las aguas superficiales (ríos) en la Región de Antofagasta para potabilizar el agua y que ésta pueda ser utilizada para el consumo humano. Hay ríos en esta región que tienen concentraciones sobre 2 mg/L y, si se considera que la OMS recomienda una concentración de 10 microgramos/L de arsénico en el agua potable, estamos hablando que el agua de estos ríos debe ser tratada antes del consumo humano”.

Respecto a la etapa en la que se encuentran, Crutchik señaló que “hoy estamos en contacto con mineras para buscar lugares pilotos para estudiar e implementar tecnologías tanto para reducir su consumo de energía, mejorando el uso de la energía en el proceso minero y, a su vez, promoviendo el uso de energías renovables. Respecto al arsénico en el agua, estamos decidiendo el lugar que se usará de estudio y una vez que esté decidido, debemos obtener información sobre el río que se encuentre cerca, y de la población misma”.

En cuanto al modelo de trabajo, detalló que los investigadores de Europa vienen a Chile y nosotros vamos a Italia para avanzar en la planificación. Las universidades europeas nos dan apoyo y hemos generado una gran red de trabajo. En Chile se van a implementar los tratamientos, evaluar las tecnologías disponibles, hacer investigaciones piloto y luego comenzaremos con la fase de implementación. Tenemos muchas ilusiones con este proyecto”.