Mujeres e investigación, la experiencia de un grupo de investigadoras de Ingeniería UAI

14/03/2017 Noticias

investigadoras FIC

El desarrollo de una carrera profesional tiene obstáculos y recompensas, sobre todo si se debe compatibilizar con la vida familiar. Aquí las académicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias cuentan su experiencia.


Recientemente la revista Nature publicó el informe “Género en el Panorama Mundial de la Investigación”, que analizó la participación de las mujeres en ciencia y que compara la presencia de investigadoras entre 1996-2000 y 2011-2015 en 12 países, incluido Chile. Según este reporte la cantidad de investigadoras en el país pasó de 3.021, en el período 1996-2000, a 13.377 entre 2011-2015. Es decir, que si para el primer período las mujeres representaban el 33% de los investigadores del país, para el segundo fueron  el 38%, cercano a la cifra de EE.UU. (40%) o el promedio de la Unión Europea (41%).

Si bien estos  datos son alentadores, lo cierto es que conciliar la vida familiar con  las exigencias de la actividad académica es un desafío que tiene muchas gratificaciones. Así lo reconocen las investigadoras de las Facultad de Ingeniería y Ciencias UAI quienes además de la docencia, lideran proyectos de investigación en distintas áreas del conocimiento. En esta nota, todas ellas concuerdan en que si existe pasión y  curiosidad por encontrar respuestas a través de la ciencia y la investigación, siempre será posible lograr ese equilibrio tan buscado.

Precisamente un llamado a lograr el balance entre la familia y la academia es el que realiza la profesora del área de física Paula Mellado cuando se refiere a su trabajo como investigadora. La académica, quien fue madre mientras cursaba un Doctorado en Física en la Universidad Johns Hopkins, señala que aunque ello significó un desgaste físico importante, su mensaje para las mujeres que quieran hacer investigación “es que tengan paciencia porque siempre habrá un momento crítico, en donde será necesario bajar el ritmo para después retomarlo”.

Actualmente, la profesora Mellado trabaja en dos proyectos vinculados a las áreas de magnetismo clásico y magnetismo cuántico donde, junto a otro investigadores, está diseñando «curvas de respuesta para manipular el almacenamiento de información lo que, por ejemplo, es aplicable, a los computadores», explica.

Una opinión similar tiene Josefina Poupin, profesora de Ingeniería Civil en Bioingeniería y Doctora en Ciencias Biológicas mención Genética Molecular y Microbiología de la PUC, para quien sus hijos y la pasión por su trabajo representan las principales motivaciones para enfrentar el día a día. “Muchas veces se cree que este no es un trabajo compatible con la maternidad y la familia, pero no es así. En mi caso, la maternidad ha sido un aliciente para ser más eficiente en el trabajo y mis hijos perciben que hago algo que me gusta. Como en cualquier profesión, habrá dificultades, pero las recompensas y gratificaciones de todas maneras valen la pena», cuya línea de investigación se enfoca en estudio de las interacciones entre plantas y microorganismos benéficos que ayudan a las plantas a captar nutrientes y sobrellevar situaciones de estrés ambiental.

Por su parte, para Susana Mondschein, PhD. in Operations Research del MIT y directora de la carrera de Ingeniería Civil Industrial, tomar una decisión consciente respecto a cuánto tiempo dedicar a cada actividad es la clave para lograr un balance. En este sentido, la profesora cuenta que que decidió dedicar más tiempo a la crianza de sus hijos cuando estos eran pequeños. “Hay que tener en cuenta que el tiempo es limitado y se dejan de hacer otras cosas. Cuando mis hijos eran chicos mi opción personal fue dedicarme más a ellos, con un goce que no tiene precio”.

En la Facultad de Ingeniería y Ciencias, Susana desarrolla modelos matemáticos para resolver de forma eficiente problemas en las áreas de epidemiología y gestión hospitalaria. Junto a un grupo de investigadores, recientemente, crearon un  software que llamaron OPTIMAM, que indica cuáles son las edades óptimas para realización de una mamografía, contribuyendo con ello a minimizar la tasa de muerte y reducir, a la vez, los costos de prevención y tratamiento del cáncer de mama.

«El estilo de vida de una investigadora es compatible con la familia y, por ello, creo que es una muy buena opción para cualquier mujer que quiera ahondar y entender más el mundo y contribuir a la formación de nuevos profesionales”, responde la profesora Claudia Pabon cuando le preguntamos por el equilibrio entre la vida familiar y la exigencia académica.

PhD. en Ciencias Ambientales, Ecología y Conservación de Recursos, de la Universidad de Wageningen, Holanda, Claudia ha liderado desde la UAI proyectos como el Ecoparque Peñalolén-UAI y ha desarrollado investigaciones en temas como la valorización de residuos y  aguas residuales, cuyo objetivo es contribuir a la disminuir de la contaminación del medioambiente al recuperar y dar utilidad a dichos residuos. «Seguir una carrera como investigadora siempre será una buena opción para aquellas mujeres que tengan ganas de encontrar respuestas. La ciencia es inherente al ser humano por su curiosidad y deseo de entender la naturaleza, y este aspecto está presente en las mujeres», señala la profesora de Ingeniería Civil en Energía y Medioambiente quien se encuentra trabajando junto a su equipo en el laboratorio de investigación  de  Ecoparque la valorización de residuos de ferias libres y en el desarrollo de “Compact 2”, primer biodigestor de uso doméstico de tamaño reducido.

Desafíos de la investigación

Un aspecto en el que coinciden las académicas de la Facultad de Ingeniería y Ciencias es el dinamismo que caracteriza a la carrera de investigadora. “En muchos momentos, especialmente cuando decides, por ejemplo, hacer un doctorado en el extranjero, la vida profesional y personal se vuelven inciertas, pero estas incertidumbres van acompañadas de constantes desafíos, los que permiten un inmenso desarrollo personal y profesional”, sostiene Katia Vogt, profesora del área de matemática,  PhD. in Mathematics, Purdue University.

Katia ha enfocado su línea de investigación en la epidemiología matemática. Esto es, el estudio de la propagación de enfermedades infecciosas en poblaciones específicas a través de modelos matemáticos de sistemas de ecuaciones diferenciales. Actualmente se encuentra ejecutando el segundo año de su proyecto Fondecyt Iniciación denominado “Age-structured deterministic models for childhood vaccination campaigns: Malaria in Africa and rotavirus in Chile”, que estudia el impacto de implementación de campañas de vacunación infantil contra dos enfermedades que afectan gravemente a niños: La malaria en África y el rotavirus en Chile.

En cuanto a los desafíos a la hora de investigar, la profesora Alejandra Beghelli, PhD. in Electronic and Electrical Engineering de UCL y directora de la carrera de Ingeniería en Informática, señala que en Chile hay poca inversión pública y privada destinada al desarrollo científico y tecnológico lo que dificulta la consolidación de redes con investigadores de otros país  y contar con el equipamiento necesario para generar aplicaciones locales de la investigación. “A pesar de ello, Chile tiene muy buenos índices de productividad científica, lo que evidencia la buena calidad de la investigación que realizamos aquí, a pesar de las restricciones presupuestarias”, agrega la académica quien destina gran parte de su trabajo a tres líneas de investigación: Redes de fibra óptica, diseño degenerativo y educación en ingeniería.

Las profesoras de Ingeniería también destacan que, si bien bien en el mundo de la investigación se presentan dificultades, como en cualquier otra carrera profesional, la motivaciones son mayores y sí vale la pena atreverse . “He visto a varias colegas quedarse en el camino de la investigación. Ellas son muy talentosas, pero el ambiente en la academia hace que algunas mujeres piensen que no están a la altura del trabajo, esto se conoce como el síndrome del impostor. Creo que es importante conversar estos miedos y buscar el apoyo de otras mujeres para salir adelante, pues como en toda profesión, no sólo se necesita talento, sino que también mucho trabajo”, dice Javiera Barrera, profesora de Ingeniería Civil Industrial, Doctora en Ciencias de la Ingeniería de la Universidad de Chile.

Javiera trabaja en modelos estocásticos, estudiando el azar y sus herramientas. Además, desarrolla investigación aplicada en el diseño de redes que mantienen la comunicación y en modelos que mejoran la gestión de recursos en el área de la salud. Paralelamente participa en el “Colectivo de mujeres matemáticas de Chile”. “A través de este colectivo desarrollamos actividades para promover la reflexión sobre la brecha de género en la academia y para promover el ingreso a carreras STEM entre las escolares”, agrega.

En tanto Ruth Murrugarra, también profesora de Ingeniería Civil Industrial y PhD. in Decision Sciences and Engineering Systems, Rensselaer Polytechnic Institute, hace un llamado para motivar a otras mujeres a formar parte  parte del mundo de la investigación: “La investigación más que un trabajo es un estilo de vida. Encuentra un tema o un área que te apasione, el triunfo depende solamente de ti, de tu motivación, dedicación, energía y conocimientos”,  dice la académica  con el mismo entusiasmo con el que habla sobre sus áreas de investigación que van desde la estadística aplicada, hasta la simulación y la educación en ingeniería.

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