El viernes 11 culminó la cumbre mundial sobre cambio climático, COP21, que durante dos semanas mantuvo reunidos a representantes de 195 países con miras a crear un acuerdo universal para poder reducir la producción de gases con efecto invernadero. Se espera que el acuerdo presentado el sábado 12, entre en vigencia a comienzos del próximo año, para lo que los 55 países que representan al menos el 55% de las emisiones globales de gases con efecto invernadero, deben ratificarlo.

Esta es la primera vez que países desarrollados y en vías de desarrollo se comprometen a gestionar una economía baja en producción de carbono. El objetivo central de este nuevo acuerdo es limitar el aumento de la temperatura global bajo los 2 grados, sentando reales bases ecológicas sobre las que trabajar en conjunto para salvar al planeta.  Para esto, todos los países se comprometieron a fijar cada cinco años sus objetivos para reducir la producción de gases con efecto invernadero; los países con más recursos seguirán ofreciendo apoyo a los más pobres para ayudar a reducir emisiones.

Los principales puntos del acuerdo se pueden reducir a 6:

  1. Reducir el aumento de la temperatura mundial bajo los 2°, limitándola a 1.5°.
  2. En la segunda mitad del siglo XXI se debería lograr un equilibrio entre las emisiones de gas con efecto invernadero provocadas por el hombre y las causadas por medios naturales o tecnológicos.
  3. Los países más desarrollados, que son los que históricamente han contaminado más, son los que más deberán reducir la producción de gases contaminantes. Los países en vías de desarrollo que todavía necesitan generar energía a través del carbón y el petróleo, deberán esforzarse por reducir sus niveles de contaminación.
  4. El 2018 los países volverán a autoevaluarse para medir el impacto de sus emisiones con miras a crear nuevos planes de reducción de éstas.
  5. Las naciones más ricas deberán apoyar financieramente a las más pobres para impulsar la producción de energía renovable y para hacer frente a fenómenos derivados del cambio climático, como sequías o huracanes. El presupuesto mínimo es de 100 mil millones de dólares al año, cifra que será revisada y actualizada en 10 años más.
  6. Las islas afectadas por el alza en el nivel de los océanos y los países pobres más expuestos al cambio climático tendrán derecho a obtener apoyo para reducir al mínimo las pérdidas y los daños causados por el cambio climático.

El rol de Chile

Luego de concluido el encuentro en París, el canciller Heraldo Muñoz se reunió con los ministros de Medio Ambiente, Pablo Badenier, y de Energía, Máximo Pacheco, con el objetivo de explicar los alcances de este pacto para el país, además de los pasos que vienen para implementar los acuerdos.

Concretamente, la acción más próxima será la redacción y presentación de un plan de reducción de emisiones, que será sometido a consulta pública el próximo año.

“Como gobierno hemos comprometido la presentación de un plan de acción de cambio climático que va a ser sometido a consulta pública a partir de marzo de 2016 buscando las buenas ideas y poderlo compartir con el mundo científico, académico, sector público y también privado”, explicó el titular de Medio Ambiente.

Respecto a esto último, el académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias y profesor de la carrera de Ingeniería Civil en Energía y Medio Ambiente, Carlos Silva, comentó que la cumbre mostró que la mitigación y adaptación al cambio climático no puede seguir siendo una política pública de menor importancia para el Estado -representando menos del 0,01% del Producto Interno Bruto- y que se debe tomar en cuenta su real importancia, que permita la conversación del planeta para futuras generaciones, concluyendo que “en la COP21 se mostró que Chile tiene hoy la oportunidad de dejar de ser parte del problema e incorporarse a la solución al flagelo del cambio climático”.

*Fuentes: BBC.com – Emol.com