Alejandro Jadresic, ingeniero civil y doctor en Harvard que ofició de ministro de Energía en el gobierno de Frei Ruiz-Tagle, decidió salir de su histórico bajo perfil y hablar del sector que tanto conoce. Porque ve con estupor cómo la energía se convierte en un problema país. Llama al mundo político a construir un gran acuerdo, porque en dos años más podríamos tener racionamiento, advierte.

-¿Cómo ve el escenario eléctrico en el país?
“Me preocupa el desarrollo futuro del sector, porque estamos viendo una gran demora en la aprobación de los proyectos tanto de generación como de transmisión. Lo que se requiere es un acuerdo político para poder modificar algunas leyes, algunos reglamentos que faciliten las inversiones. O si no, vamos a tener problemas, vamos a tener energía más cara y un mercado menos competitivo, lo que en definitiva va a afectar al país”.

-¿A qué tipo de acuerdo político se puede llegar?
“Se requiere realismo, porque hay muchos planteamientos muy generales, pero no van al tema de fondo: qué tipo de centrales vamos a construir para poder tener energía. Todos echan mano a la eficiencia energética o las renovables a la hora de plantear el tema, pero eso no es suficiente. Y aunque fuese suficiente, también tenemos problemas para construir centrales de energías renovables. Se requiere acelerar la obtención de servidumbres para las líneas de transmisión; para la aprobación e instalación de centrales hidroeléctricas y termoeléctricas se requiere lo que se llama “carretera pública”; se necesita también reforzamiento administrativo, porque la agilización de los proyectos impone grandes exigencias a la Superintendencia de Electricidad y Combustibles, y en eso se requiere mucho recurso humano calificado”.

“Y fundamentalmente, urge educar a la población respecto de los problemas que hay, que la energía no es gratuita ni está disponible libremente, que implica costos y sacrificios. Hay algo más que está faltando: se requiere un liderazgo que tienen que asumirlo el Gobierno y los dirigentes políticos”.

-¿Los políticos han fallado?
“En ellos ha faltado profundidad en el análisis, han primado las consignas fáciles. En el mundo político hay una gran superficialidad en la discusión. Se hizo un esfuerzo por parte del Gobierno de contar con una estrategia energética, pero eso no se ha concretado en una discusión pública o en acuerdos políticos, y eso es lo que está pendiente”.

“Cualquier fuente de energía significa impactos en el medio… no hay soluciones mágicas. Las hidroeléctricas, las térmicas, las solares, las eólicas, las líneas de transmisión, todas impactan. Y hay que partir reconociendo eso, que si queremos desarrollarnos necesitamos inversión (en electricidad), y nuestro sistema institucional no está hoy posibilitando que se hagan los proyectos”.

-¿De quién es la culpa?
“Hemos construido un sistema ambiental muy bueno en algunas cosas, pero que ha ido paralizando a la propia autoridad. Hoy el poder político se inhibe para decir qué proyecto es bueno o no para el país, y eso ha paralizado la inversión”.

-¿Le ha faltado liderazgo al Gobierno en el tema?
“Definitivamente sí. Ha habido un gran problema de falta de liderazgo, ha habido temas positivos, como la generación de una estrategia energética primero con el ministro Golborne y luego con Álvarez, pero no ha habido continuidad, hay confusión respecto de los mensajes, no hay claridad de cómo la estrategia nacional de energía se traduce en acciones concretas. Pero es algo que se puede enmendar, y no es sólo algo que es responsabilidad del Gobierno. Las empresas han empezado a hablar, pero también han estado en falta; y también la clase política, que no ha sido capaz de conducir un debate fructífero y profundo”.

HidroAysén
-¿Qué ocurre si no se hace HidroAysén?

“HidroAysén no es un proyecto de corto plazo, sino que estamos hablando del 2020 en adelante. Por eso el problema energético no es necesariamente HidroAysén. Es un muy buen proyecto, pero no nos resuelve el problema que ya tenemos en los próximos tres o cuatro años”.

-¿Cuándo habrá cortes, racionamientos?
“Va a depender en parte de si la sequía perdura o no, pero si mantenemos el predominio de los años secos, podemos tener de aquí a dos años problemas de falta de abastecimiento; es decir, al 2015. Se puede solucionar esta falta con motores eléctricos, pero es una solución muy cara, nos va a restar competitividad y son centrales muy contaminantes. Aquí lo que se requiere son centrales de base (que operan de manera permanente), que pueden ser a carbón, gas natural, sin perjuicio de las hidroeléctricas y de las renovables”.

-El consejero del Banco Central, Manuel Marfán, criticó que la discusión medioambiental se enfocara en “el paisaje”. ¿Comparte ese juicio?
“La discusión pública ciertamente está muy centrada en el paisaje, y aquí es donde falta reconocer que todas las soluciones energéticas tienen un impacto en el paisaje; todas. Es mentira que sólo las hidroeléctricas y las líneas de transmisión lo tienen; también impactan en el paisaje eólicas, solares, térmicas…”.

-El costo de la energía en Chile es muy alto. ¿Puede bajar?
“Chile es uno de los países que tienen la energía más cara del mundo, y lo lamentable es que no tiene por qué ser así; nosotros tenemos opciones, tenemos posibilidad de usar fuentes domésticas, como la energía hidroeléctrica, las renovables. Pero incluso si recurrimos a las centrales térmicas (cuyo combustible se importa), en la medida que se hagan a tiempo vamos a tener precios menores, y aquí estoy pensando en plantas a gas natural licuado. El gran problema que tenemos es que los precios están subiendo, porque no se hacen las inversiones a tiempo. Esto lo estudió el CADE, y concluyó que la variable que tiene más impacto en el precio es el atraso en las inversiones: si uno atrasa un año una central, eso tiene un impacto en el precio del orden de 20%”.

-¿Qué explica este impacto?
“Las postergaciones obligan al sistema a usar motores de emergencia, que utilizan petróleo, y cuya energía es mucho más cara. Al final, lo que hemos hecho es favorecer el desarrollo de motores a diésel, más caros y contaminantes, que plantas más eficientes y más limpias”.