Actividad, impulsada por el profesor Rafael Cereceda, es parte del examen final del curso Introducción a la Programación.


Con el objetivo de dar a conocer y enseñar las nociones básicas de programación a los más pequeños, alumnos del curso Introducción a la Programación del Bachillerato en Ingeniería UAI presentaron sus proyectos de fin de semestre -videojuegos educativos desarrollados a través del lenguaje Scratch- a un grupo de niños de kínder del colegio San Esteban Diácono. Esta es la primera vez que se realiza esta actividad la que fue impulsada por Rafael Cereceda, profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias a cargo del curso Introducción a la Programación, instancia en la que los estudiantes aprenden a usar, crear y mejorar distintos softwares.

A través de formatos tradicionales y plataformas touch, durante la jornada los niños probaron diversos juegos en los cuales se enfrentaron a tareas como limpiar la basura en océanos y granjas, contar en inglés y conocer los hábitats de animales.

El proyecto tuvo como objetivo la creación de un juego para niños de cuatro años en la plataforma Scratch, lenguaje de programación virtual creado por el Massachusetts Institute of Technology  que  permite el desarrollo de habilidades mentales. “Esto ha permitido que los estudiantes de Bachillerato en Ingeniería se den cuenta de que pueden ser un aporte en la educación de un niño. La iniciativa es parte de pensar en una nueva educación”, explica el profesor Cereceda.

Para llevar a cabo sus proyectos, los estudiantes también tuvieron que conversar y reunirse con las parvularias del colegio, observar a los menores para saber qué les gusta y qué es lo que pueden hacer a esa edad, conocer cuáles son sus capacidades y ver cómo incorporar estos conocimientos e información en los videojuegos.

Sobre esta experiencia Sebastián Veracini, alumno de Bachillerato en Ingeniería, destaca cómo a través de una actividad práctica como el desarrollo de un software didáctico logró aprender, en poco tiempo, a programar. “Fuimos al colegio para que los chicos probaran los juegos y aprovechar esta experiencia súper favorable para nosotros, ya que ellos nos demostraron si lo hicimos bien o no”.

El curso Introducción a la Programación también permitió eliminar ciertas ideas preconcebidas que algunos alumnos tenían respecto al Programa de Bachillerato en Ingeniería. “Esperaba llegar a la universidad y que nos hicieran programar de manera escrita como es en la mayoría de los casos, pero llegamos y nos mostraron Scratch, un mundo nuevo, mucho más interactivo e inclusivo. Nos enseñaron que lo podíamos usar en cosas cotidianas y en este caso fue un proyecto para niños, lo cual también les deja una enseñanza a ellos. Fue fantástico poder utilizarlo con este fin”, asegura Loreto Aranda, alumna de Bachillerato en Ingeniería.

Tecnología y educación

Por su parte Isabel Beca, profesora  del colegio San Esteban Diácono a cargo del curso de kínder, señala que esta experiencia, así como la dinámica y la relación que se generó entre los alumnos de la UAI y los niños fue muy positiva, a la vez que acercó la tecnología a los pequeños de una forma didáctica. “Estoy muy agradecida de que nos hayan dado esta oportunidad. Mis niños estaban muy expectantes y ahora los veo trabajando motivados, entusiasmados y creo que este tipo de herramientas los hacen aprender aún más”, dijo.

Con el mismo entusiasmo y agradecida por esta iniciativa, Carolina Hume,  Directora del Colegio San Esteban Diácono, destaca que “la visita de la Universidad Adolfo Ibáñez ha sido una oportunidad para nosotros. Acercar la tecnología a la educación es el desafío que tenemos hoy. Cómo convertir un medio tan atractivo para los niños en un medio para aprender más, en profundidad. Estamos contentos, queremos que esto siga ocurriendo. Hoy los lenguajes han cambiado y este es el que necesitamos para poder aprender”.

Asimismo, el profesor Cereceda destaca la importancia de generar instancias que permitan acercar la tecnología a los niños como un habilitador del conocimiento y no como un impedimento. “Tenemos que saber aprovechar la tecnología y entregarles las herramientas (a los niños) para que aprendan a través de ella”, concluye.