En 2015 los profesores de física e investigadores de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) Paula Mellado  y Andrés Concha, ambos PhD de Johns Hopkins University, en conjunto con investigadores de  la Universidad Nacional de Costa Rica, la Universidad de São Paulo y la Universidad de Harvard, realizaron un revolucionario descubrimiento que combina física y biología y que podría llegar a tener diversas aplicaciones tecnológicas.

Tras una serie de experimentos, varios de ellos realizados en laboratorios de la facultad, los investigadores descubrieron que el mecanismo utilizado por el pequeño gusano de terciopelo –el cual se puede encontrar en zonas tropicales de  Asia, África, Australia y América del Sur–  para defenderse de sus agresores y atacar a sus presas lanzando baba a gran velocidad, es similar a la oscilación que se produce cuando se deja una manguera  suelta en el jardín  y el agua pasa a través de ella rápidamente.

Casi con la misma rapidez, la investigación concentró el interés de los más prestigiosos medios científicos a nivel internacional. Fue publicada en Nature Communications  y sobre ella se han escrito artículos en National Geographic, Science Magazine y The New York Times. Además, este descubrimiento formó parte de las cápsulas de investigación del Programa ConCiencia para Chile realizado por la UAI y emitido por CNN Chile en 2015 (ver aquí).

Tecnología e innovación inspirada en un pequeño animal

Tras el hallazgo del gusano de terciopelo vendría una segunda etapa: el desarrollo de una aplicación tecnológica, real, utilizable y única inspirada en los movimientos de este pequeño animal. Y en eso estuvo trabajando Andrés Concha hasta que, a principios de este año, logró junto a los alumnos de ingeniería UAI, Laura Cañete y Gonzalo Iglesias (en la foto), lo que para algunos parecía imposible: el desarrollo de un pequeñísimo dispositivo para microfluidos que simula el movimiento oscilante generado por el gusano.

Este dispositivo creado en Chile, es capaz de producir pequeñas gotas de fluidos y emulsiones y ser utilizado, por ejemplo, en impresoras e inhaladores, logrando una mayor eficacia y precisión en este tipo de máquinas y artefactos. El dispositivo también ha ayudado a los científicos a entender el origen de la inestabilidad a una escala microscópica.

Incluso se podría utilizar en el arte, agrega Andrés Concha. “Perfectamente podríamos programar un dispositivo para que pinte cuadros como los que realizaba Jackson Pollock”.

Este último avance, resultado de la increíble sincronía entre naturaleza, ciencia y tecnología, llamó la atención de la American Association for the Advancement of Science (AAAS), organización que se dedica al avance de la ciencia en beneficio de las personas y que invitó al profesor Andrés Concha a presentar esta tecnología en una conferencia de prensa en la que se destacan los aportes presentados en la reunión anual de la American Physical Society, que se realizará entre el 14 y 18 de marzo en Baltimore, EE.UU.

En esta conferencia, investigadores de distintas partes del mundo presentarán sus trabajos a un grupo selecto de periodistas científicos. La reunión se enfocará en las áreas de investigación más dinámicas e innovadoras de la física. (ver más)

“Es un agrado ver cómo el trabajo sistemático empieza a dar frutos. El mostrar que en colaboración con estudiantes, el Condensed Matter i-Lab  de la UAI está llamando la atención de una audiencia internacional. El estrecho lazo entre ciencia, tecnología, y difusión por parte de los medios es algo que sin duda inspira a crear un motor para el desarrollo social sustentable tal como son los postulados de la AAAS”, señaló Andrés Concha.

Pero el interés de los medios en el pequeño gusano y sus aplicaciones continúa. Mientras quien escribía esta nota aun no terminaba de editarla, el profesor Andrés Concha recibe otra noticia. La BBC le confirmaba que incluirá  extractos de la investigación realizada junto a su equipo en un próximo capítulo del popular programa de divulgación científica de la televisión de Reino Unido: “Naomi’s nightmares of nature”.  Ciencia e investigación comienzan así a salir del laboratorio para convertirse en noticia. Y en una de las buenas noticias.