Una estadía de investigación de un año académico (nueve meses) realizó en el Laboratorio de Bioingeniería de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC), la estudiante estadounidense Alyssa Grube a través  del programa Fulbright U.S. Student de la Comisión Fulbright, beca para estudiantes de EE.UU. en todas las áreas de especialización.

Los beneficiados tienen la posibilidad de incorporarse a los cursos regulares de la institución que los recibe (universidades o centros de investigación) o realizar una investigación en un tema de su especialidad en coordinación con la institución.

Durante este tiempo en Chile, Alyssa trabajó en su investigación sobre los efectos ambientales de la extracción del gas de esquisto (“shale oil fracking”), bajo la tutela del profesor de la FIC, Bernardo González.

La extracción del gas de esquisto (“shale oil fracking”), tecnología que fue desarrollada en busca de una alternativa al uso del petróleo como combustible, no ha estado exenta de cuestionamientos ambientales. De hecho, la extracción de este gas no está permitida en todos los estados de EE.UU., donde este recurso se encuentra disponible.

Según explicó Alyssa, uno de los problemas ambientales que su investigación intenta resolver es establecer si este método de extracción produce cambios en la composición química y biológica de las cuencas hidrográficas ubicadas en los alrededores de las faenas de “fracking”. Para ello, la investigación se enfoca en caracterizar las comunidades microbianas y así entender mejor los posibles cambios físico-químicos y microbiológicos.

Aly

Frente al tema de los efectos provocados por los derrames de las aguas residuales en las faenas de “fracking”, el propósito de este estudio fue examinar la capacidad genética que naturalmente tienen las comunidades bacterianas para degradar los compuestos que se pueden encontrar en dichas aguas residuales, como los contaminantes aromáticos. Los resultados de su estudio no sólo consideran regiones de EE.UU., sino también son aplicables a la biodegradación de estos compuestos a nivel mundial.

Para aportar al conocimiento en esta área, Alyssa escogió al grupo de investigación de Bioingeniería que dirige el profesor González, quienes han realizado importantes  contribuciones en el estudio de los aspectos genético-moleculares de la degradación de este tipo de contaminantes por parte de bacterias ambientales.

“Alyssa ha usado herramientas moleculares definidas en base al conocimiento previo del grupo, que permiten estudiar la presencia de bacterias ambientales con capacidades para degradar en muestras provenientes de procesos de extracción del gas de esquisto, realizados en el estado de Pennsylvania.  Los resultados obtenidos son muy interesantes y novedosos.  El análisis de éstos revela una diversidad de nuevas variantes de los genes que codifican para la degradación de compuestos. Las implicancias pueden ser positivas, como que representan la posibilidad de que se verifiquen fenómenos de biorremediación natural en ambientes que están expuestos a estas faenas de extracción, así como también potenciales peligros como los que representa la posibilidad de que estos microorganismos puedan llegar a colonizar nichos/lugares distintos de los habituales.  Por ello, se confirma la necesidad de tratar las aguas residuales provenientes de las faenas de extracción antes de ser liberados al ambiente o ser reutilizadas”, explicó el profesor Bernardo González.

Una vez de regreso en su país, Alyssa espera continuar sus estudios en Microbiología en el Departamento de Ciencias Ambientales e Ingeniería Ambiental de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill. Su meta, a mediano plazo, es realizar un  doctorado y seguir trabajando en los estudios ambientales con una agencia gubernamental o vinculada a la actividad académica universitaria.

“Mi experiencia en Chile y en la UAI ha sido excepcional y sobrepasó todas mis expectativas. Por el lado científico, los recursos con los que cuenta el Laboratorio de Bioingeniería me permitieron avanzar en el proyecto hasta descubrir una increíble diversidad genética en mis muestras. En lo personal, mis compañeros me recibieron con gusto y amistad desde el primer día. Desde aconsejarme en cuanto a los experimentos hasta incluirme en todas sus actividades. Estoy muy agradecida, especialmente por la tutoría del profesor Bernardo González quien apoyó mi proyecto desde el inicio.  Ser parte del grupo de Bioingeniería me introdujo a nuevas ramas de investigación, amplió mis habilidades técnicas, y fortaleció mi pasión por las ciencias ambientales”, dijo Alyssa.