“Las mujeres somos un complemento y debemos ser el ingrediente que traiga mayor productividad e  innovación a la minería en Chile”


En nuestro país sólo el 7% de la fuerza laboral en la industria de la minería está conformado por mujeres y sólo un 2% ocupa cargos directivos. Una brecha de género que la ONG internacional Women in Mining (WIM), presidida en Chile por la Ingeniero Civil en Minas y profesora de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, Claudia Monreal, busca contribuir a superar. Monreal, que en su experiencia laboral ha pasado por BHP, Codelco y Antofagasta Minerals, conoce bien las dificultades de las mujeres para insertarse en un mundo donde se es minoría. De esto y de su visión integradora, desde la academia y la empresa, habla en la siguiente entrevista.

 -A más de un año de asumir la presidencia de Woman in Mining  (WIM), ¿Cómo ha sido tu rol y experiencia en esta ONG?

Muy activo, hemos estado bien ocupadas delineando la organización desde la orgánica interna, alineándola a los propósitos y proyectos y en paralelo dándonos a conocer, estableciendo vínculos con las compañías mineras y agrupaciones como la nuestra. En fin, ha sido un año de mucho trabajo. Ya somos 1.850 adherentes, de las cuales 200 están activamente participando en las reuniones mensuales, hemos publicado más de cien puestos de trabajo y un programa de voluntariado que está comenzando a mostrar frutos.

-¿Ha evolucionado en Chile la incorporación de las mujeres en el ámbito de la minería?

Cero, no hay evolución. Si bien todos hablan de este tema no se hace mucho. Nosotras lo tenemos claro, pero creemos que dadas las condiciones actuales es el momento de ordenarse y crecer de un modo más consistente y duradero. No queremos planes de emergencia, queremos planes de largo plazo que parten desde las cuotas, pero deben migrar. Mirar esto como un problema, no sólo de la industria, sino que desde el punto de vista social. Para eso es Woman in Mining (WIM), para entregar y proponer soluciones desde las mujeres que ya estamos en la industria y sabemos bien dónde  y cómo se puede mejorar.

-¿Cómo  se puede promover entre  las estudiantes y futuras ingenieras la inserción laboral en la minería?

Tenemos un proyecto de mentorías que realizamos con el Ministerio de Minería para alumnas de cuarto medio. Este es un proyecto bien a largo plazo,  pero muy importante. Actualmente la mano de obra femenina, ya capacitada,  representa un 7%. Si queremos llegar a un 14%, por ejemplo, deben existir 36 mil mujeres dispuestas y preparadas para trabajar en minería. Algunas saldrán de las universidades, otras de las industrias, pero sin mentoring es imposible pues la minería no es una industria popular ni muy conocida. Por ello, participar en WIM es una forma de promover la inserción. Donde nos piden vamos y  contamos qué es trabajar en minería. Hay muchas mujeres expertas en sus áreas que quieren tener más exposición, que necesitan validarse. WIM es una plataforma para eso. Esa validación permite que las futuras ingenieras tengan una proyección de lo que podrían llegar a ser y se genera un circulo virtuoso.

-¿Hay prejuicios entonces respecto a las mujeres en minería?

Hay prejuicios en torno a las mujeres en el mundo laboral. Los hay en torno a la vida familiar, a los hombres y en el fútbol. Vivimos en un mundo de prejuicios. Lo importante es qué hacemos con ellos cuando los identificamos. Laboralmente la mujer es considerada distinta al hombre, incluso hasta por ley, y hoy que hablamos de corresponsabilidad familiar esto ya no debería ser así. Lo cierto es que es un mundo masculino por fuerza,  por lo cual debemos preparar a la industria para el cambio en la dotación del mismo modo en que, por ejemplo,  los colegios que se vuelven mixtos se preparan para hacerlo.

-¿Cuál es tu mirada  desde la empresa y la universidad con respecto a este tema?

La mía como Claudia Monreal se parece a la de WIM Chile. Yo soy un poco más radical porque serlo es parte del ser humano. Las organizaciones deben ser más mesuradas pues los tintes personales sólo alejan a quienes no estén de acuerdo contigo y no queremos eso. Intentamos tomar sólo los puntos comunes y trabajar en ellos. Veo a la sociedad -industria y universidad- de menos a más en cuanto a la preparación del nuevo mundo.

La universidad es más abierta, pero los directorios siguen siendo muy poco integradores y conservadores. Los académicos debemos plantearnos estos temas, trabajarlos con los estudiantes. Hoy veo a los jóvenes mucho más abiertos en temas de integración, pero como industria debemos cambiar, ya que si llegan con sus mentes abiertas a ambientes que no lo son, también se ajustarán y terminarán perpetuando lo que hay hoy.  Para mí preparar a los alumnos es simplemente mostrarles los paradigmas sociales, mostrarles qué es y qué no es machista, qué es y qué no es agresividad de género.

-¿Qué le dirías a la futuras ingenieras en minería de la UAI?

Que ser una WIM es tener el coraje de trabajar lejos de las comodidades y en ambientes muy exigentes, es ser líder del modo que las mujeres lo somos, integrando. Es entregar lealtad, en el sentido de la ética profesional y pro-actividad laboral y compromiso. Las comunidades heterogéneas son el doble de eficientes que las homogéneas. Las mujeres somos un complemento y debemos ser el ingrediente que traiga mayor productividad e  innovación a la minería en Chile.