En el norte de Australia, la pesca de camarón se ha mantenido como un negocio extremadamente rentable a lo largo de los años. A pesar de  lo anterior, ha surgido un particular interés en regular esa actividad. “Las regulaciones han afectado su productividad”, sostuvo  Christopher O’Donnell, economista de la Universidad de Queensland,  al referirse sobre este tema en una presentación que realizó en el Campus de Viña del Mar como invitado de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC).

Con su investigación “Econometric Estimates on Productivity and Efficiency Change in the Australian Northern Prawn Fishery”,O’Donnell busca explicar por qué se dan cambios en la productividad de la industria del camarón. Así,  a través de diferentes fórmulas, el economista desarrolló un método para calcular variaciones en la productividad  las cuales aplicó a la industria pesquera australiana. En su análisis considera incluso las diferentes especies de camarón pues “cada una requiere técnicas de pesca diferentes por lo que deben estudiarse por separado”.

El experto de la Universidad de Queensland, destacó también que mientras las regulaciones han provocado que la cantidad de botes pesqueros disminuya con el tiempo, el tamaño de éstos y la potencia de los motores, ha aumentado. De esa forma, la tecnología ha permitido sobrellevar las limitaciones impuestas por la ley. O’Donnell planteó que eso es lo que explica el aumento de la rentabilidad de la industria (cerca de 20% en los últimos 10 años).

Desde la perspectiva del economista, los avances tecnológicos y las facilidades naturales propias de la misma actividad, han provocado que la industria del camarón siga siendo rentable en el norte de Australia. “La eficiencia tecnológica ha aumentado, y eso es gran parte de la explicación”, explicó Christopher O’Donnell.