Si bien existen factores que limitarían su desarrollo, en la medida que se muestren los beneficios de la aplicación in situ de estas tecnologías y disminuyan sus costos, habría una mayor apertura hacia proyectos de ERNC.

Las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) constituyen una oportunidad para las compañías mineras de adoptar medidas concretas que permitan incorporar procesos más limpios, y así hacer frente a la medición y reducción de la huella de carbono. Un tema no menor, si consideramos que casi el 70% de la actividad de la industria se desarrolla en el Norte Grande y cuyo suministro eléctrico está integrado en un 99% por fuentes térmicas.

“Hoy día no hay ningún proyecto, al menos en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), de ERNC, a excepción de pequeños proyectos hidráulicos”, comenta Carlos Barría, jefe de la División de Energías Renovables del Ministerio de Energía.

Las centrales a carbón y diésel incrementan la emisión de gases efecto invernadero hacia la atmósfera, cuyo promedio es de 0,8 tonelada de CO2/MWh, cifra que contrasta con los niveles que presentan las centrales geotérmicas, fotovoltaicas y eólicas, que emiten menos de 0,06 ton de CO2/MWh.

Las ERNC también permiten a las mineras abordar las exigencias de la Ley 20.257, que eleva de un 10% a un 20% la participación de estas tecnologías en la matriz energética hacia el año 2020. En la zona norte, la competencia de la energía renovable va a ser el carbón, por lo cual existe el desafío de generar confianza en la tecnología.
Las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) constituyen una oportunidad para las compañías mineras de adoptar medidas concretas que permitan incorporar procesos más limpios, y así hacer frente a la medición y reducción de la huella de carbono. Un tema importante, si consideramos que casi el 70% de la actividad de la industria se desarrolla en el Norte Grande y cuyo suministro eléctrico está integrado en un 99% por fuentes térmicas.

“Hoy día no hay ningún proyecto, al menos en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), de ERNC, a excepción de pequeños proyectos hidráulicos”, comenta Carlos Barría, jefe de la División de Energías Renovables del Ministerio de Energía.

Las centrales a carbón y diésel incrementan la emisión de gases efecto invernadero hacia la atmósfera, cuyo promedio es de 0,8 tonelada de CO2/MWh, cifra que contrasta con los niveles que presentan las centrales geotérmicas, fotovoltaicas y eólicas, que emiten menos de 0,06 ton de CO2/MWh.

Las ERNC también permiten a las mineras abordar las exigencias de la Ley 20.257, que eleva de un 10% a un 20% la participación de estas tecnologías en la matriz energética hacia el año 2020. En la zona norte, la competencia de la energía renovable va a ser el carbón, por lo cual existe el desafío de generar confianza en la tecnología.

Barreras para la implementación

Una de las principales barreras para el desarrollo de las energías renovables es el desconocimiento que existe en torno a estas tecnologías y la carencia de información sobre la disponibilidad real de los recursos. Dentro de esta línea, las centrales eólicas y solares son las que han alcanzado mayor difusión en la industria minera.

Carlos Silva, director del Centro de Innovación en Energía de la Universidad Adolfo Ibáñez (UAI), cuenta que “para las mineras es importante familiarizarse con las tecnologías que van a ser relevantes en el futuro (…), de ahí que las inversiones que realicen estas empresas están circunscritas a pequeños parques de 1 MW o 2 MW”.

“Sin embargo, creo que en la medida que vayan disminuyendo sus costos, se demuestren los beneficios de la aplicación de la tecnología in situ e inyecte al sistema, existirá una mayor apertura hacia estos proyectos”, analiza Silva.

Ricardo Venegas, secretario ejecutivo del programa de Minería de la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), explica que la restricción que presentan estas fuentes se debe a su bajo factor de planta y producción intermitente, que en el caso de una central minihidro alcanza al 65%, en una eólica al 30% y en una solar fotovoltaica al 25%.

“Finalmente, el no reconocimiento de atributos ERNC a centrales que no estén conectadas al sistema eléctrico nacional, limita que más privados se incorporen al uso y desarrollo de estas centrales”, enfatiza Venegas.

Fuente: Revista Minería Chilena
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