Investigación, liderada por Rodrigo Harrison, sostiene entre otras cosas que el proyecto de ley debería apuntar a promover la competencia en el mercado de los medicamentos y evitar su concentración.


Los precios de los medicamentos no bajarán mientras se mantenga la integración vertical entre cadenas de farmacias y laboratorios, así lo reveló un estudio que analizó los efectos de la Ley de Fármacos 2 que actualmente se tramita en el Congreso.

Los resultados de la investigación“Análisis de la situación competitiva de la industria farmacéutica chilena y las implicancias de la Ley de Fármacos II , liderada por el economista y académico de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC), Rodrigo Harrison, se dieron a conocer en la UAI en un seminario que contó con el apoyo de ASILFA y que convocó a representantes del sector de la salud médico y la industria farmacéutica.

El panel contó con distintas visiones sobre el tema y las exposiciones del senador Guido Girardi; la profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, Constanza Hube; el doctor  y representante del grupo “Médicos sin marcas”, Cristóbal Cuadrado y Eghon Guzmán, presidente de la Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile (Asocimed).

Entre sus principales conclusiones el estudio señala que recetar sólo genéricos (DCI-Denominación Común Internacional), a diferencia de lo que se espera, preservaría los problemas actuales del sector farmacéutico, marcados por una alta concentración en el retail (farmacias) y una baja competencia en la distribución.

“La integración vertical genera distorsiones y entrega poder de mercado a las cadenas de farmacia que se integran verticalmente con laboratorios y/o marcas propias. La baja de precios de los medicamentos tiene que ir de la mano con medicamentos de mejor calidad”, señaló Rodrigo Harrison.

Según determinó también el estudio, el proyecto de ley debiese apuntar a promover la competencia en el mercado. Esto se logra estableciendo estrategias para que nuevos competidores ingresen.

“Existe una alta correlación entre concentración y nivel de precios. Por lo tanto creemos que una política que ayude a disminuir la concentración puede tener mejor impacto en precios que cualquier otra medida. En esta línea, tener un mayor número de farmacias independientes, populares; vender medicamentos OTC en supermercados u otros retails,  puede ser un tema interesante, ya que amplía el espectro competitivo al retail.  Al igual que bajar las barreras para la importación de fármacos que cuenten con los chequeos de bioequivalencia de agencias de alta vigilancia”, explicó el académico.

En este sentido, el senador y miembro de la Comisión de Salud de la Cámara Alta, Guido Girardi, también expositor del seminario, sostuvo que cuando el proyecto de ley vuelva al Senado insistirá en eliminar las marcas propias de las farmacias.

Por su parte, la abogada y profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad Católica, Constanza Hube, afirmó que hay varios puntos del proyecto que podrían ser inconstitucionales, poniendo énfasis principalmente en la obligación de los médicos de prescribir sólo genéricos; la prohibición de publicidad y la afectación a las marcas que hoy comercializan los laboratorios. “Hay que evitar una ‘Ley de Fármacos III’ y legislar bien ahora para lograr los resultados que se esperan”, enfatizó.

Cristóbal Cuadrado, en tanto, criticó la falta de innovación de la industria farmacéutica local, señalando que hoy las cifras de inversión son muy bajas en I+D+I , a la vez que defendió la prescripción por DCI, poniendo énfasis en la necesidad de avanzar en el proceso de bioequivalencia para sumar nuevos medicamentos.

Aseguró también que la iniciativa que actualmente discute el Congreso, “no elimina las marcas, sino que su rol, incentivando al consumidor a mirar el principio activo y comparar precios”.

Finalmente, el doctor Eghon Guzmán, presidente de la Asociación de Sociedades Científicas-Médicas de Chile (Asocimed), destacó que tal como está planteado actualmente el proyecto de Ley de Fármacos II, sin abordar la integración vertical, lo más probable es que no bajen los precios ni que tampoco el mercado mejore su transparencia.

“Al final -dijo- quién va a decidir qué medicamento vender será el dependiente de la farmacia, que no cuenta con la formación ni las competencias necesarias y tiene el compromiso con su cadena de farmacia”.