En agosto se conmemoran 70 años desde lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, hecho que marcó un antes y un después en la historia y que junto al desastre de Chernobyl  (1986) y al accidente nuclear en la central de Fukushima  (2011), han  encendido nuevamente  la discusión sobre  los beneficios y utilidades que puede aportar el uso de la energía nuclear como, por ejemplo, en la cada vez más necesaria generación de energía eléctrica.
Según cifras publicadas por la Comisión Nacional de Energía, se estima que de aquí al 2030 el consumo de energía eléctrica se incrementará en un 57%, proyección que apunta a la generación de energía eléctrica mediante reactores nucleares como una solución viable y eficaz por su menor costo, bajos índices de contaminación y el poco espacio físico requerido para dar origen a una generación de gran potencia.
Datos del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) indican que actualmente existen un total de 434 reactores nucleares en funcionamiento en 30 países del mundo, incluyendo Argentina y Brasil, produciendo cerca del 15% de la electricidad a nivel mundial, cifra que se incrementará con la construcción de 69 nuevas centrales que están en proceso.
En nuestro país, si bien el tema se ha discutido, no está incluido en la agenda energética y  aún no se ha alcanzado ningún acuerdo. Lo más reciente al respecto es la solicitud del Gobierno de una Hoja de Ruta a la Comisión Chilena de Energía Nuclear lo cual reactivaría el debate y definiría cuáles son los lineamientos que se deben seguir para retomar el tema.
Reactores nucleares y energía eléctrica
En este contexto, José Maldifassi, profesor  de la Facultad de Ingeniería y Ciencias (FIC) Campus Viña del Mar, PH.D. in Management, Renssealer Polytechnic Institute y M.Sc.  in Nuclear Engineering Massachusetts Institute of Technology, MIT, explicó que “como en cualquier tipo de tecnología, siempre existe una probabilidad, distinta de cero, de que se pueda producir un accidente que afecte algún sistema del reactor, lo que puede derivar en la emisión de material radioactivo al ambiente”. El profesor, señaló además que estos reactores producen desechos radioactivos, los que deben ser almacenados en forma controlada por largos períodos, siendo éste un inconveniente de muy a largo plazo para este tipo de tecnología.
Sin embargo, -añadió- que según estudios que ha realizado “si se cierran todos los reactores del mundo que actualmente están en servicio, se producirían al año cerca  de 90 mil muertes adicionales en relación a la generación de electricidad. Esto debido principalmente al aumento en el uso de carbón. Estos datos coinciden con los de investigadores del  MIT, que calculan en 80 mil las muertes que evita anualmente la generación nuclear”.
Por otro lado, el profesor Maldifassi sostuvo que la instalación de reactores nucleares en Chile -dependiendo de la cantidad y potencia-, traería consigo una disminución en el precio de la electricidad para los consumidores, pues la generación de electricidad mediante reactores nucleares es más barata que la mayoría de las fuentes alternativas, con la excepción de la generación hidroeléctrica. Esto último traería beneficios a la producción industrial y a la minería, considerando que el precio de la electricidad industrial es uno de los más altos en América Latina y de los más altos a nivel mundial, indicó el profesor.
Otro beneficio de la generación nuclear de energía eléctrica es que no emite gases de efecto invernadero, lo que permitiría reducir el impacto en el cambio climático que actualmente causa la generación de electricidad.
“Además, con la generación nuclear de energía eléctrica también se evitaría la utilización de extensas zonas de territorio con largas líneas de alta tensión, evitando pérdidas de transmisión”, dijo el profesor, quien explicó que la instalación de reactores nucleares utiliza muy poco espacio, sin tener que construir varias pequeñas centrales con menos potencia, evitando la intervención de grandes extensiones de ecosistemas.
Debido al aumento del consumo energético y a las cifras informadas por los distintos organismos internacionales, para responder a esta demanda en nuestro país sería necesario, de manera estimativa, construir 7 u 8 reactores de mil megawatts cada uno. “Se debiera por lo tanto construir del orden de un reactor cada dos o tres años en un período de 20 años”, concluyó el profesor de la FIC.
Al consultar al profesor sobre los beneficios del uso de energía nuclear por sobre las energías renovables no convencionales (ERNC), indicó que los costos de generación nuclear de energía eléctrica son más bajos que los utilizados por las ERNC, puesto que con estas últimas deben construirse centrales renovables cercanas a las zonas de demanda y no en donde se encuentran los recursos. Además, la generación nuclear de energía eléctrica provee de electricidad estable a lo largo del día, evitando las fluctuaciones propias de centrales renovables.
Se espera que pronto sea entregada la Hoja de Ruta  encargada por el Gobierno a comienzos de año, con lo que se retomará el debate sobre la construcción de reactores nucleares en Chile.