El enólogo, uno de los fundadores de Viña Montes, habló a los estudiantes  sobre la importancia de la innovación y la pasión en la historia de éxito de la viña.


Con una charla sobre la destacada historia de innovación y emprendimiento que hay detrás del éxito y reconocimiento internacional  de Viña Montes, uno de sus fundadores, el enólogo Aurelio Montes, inauguró el Año Académico de Postgrados de Ingeniería UAI.

 “El caso de la Viña Montes es un caso netamente de emprendimiento donde personas soñadoras se unieron para hacer un proyecto básicamente inspirado en pasión y ganas de hacer las cosas”, señaló Aurelio Montes sobre los orígenes de esta Viña, una  historia que comenzó con cuatro amigos que en 1987 se embarcaron en una aventura que ha estado marcada por la innovación.

“Tuvimos aciertos muy grandes. Por un parte,  nos establecimos en un lugar –campo costero– que no tenía ninguna historia vitivinícola, pero donde todos los elementos de estudio hacían predecir que era un terreno con ventajas naturales, aprovechando la costa y los beneficios de la baja temperatura del Océano Pacífico que, además,  de incidir en la presión y bajar las temperaturas, genera niebla matinal y baja oscilación térmica,  condiciones muy buenas para las variedades de uva blanca”,  explicó el presidente de la Viña  quien  en 2015  obtuvo el  premio “Innovador Ejecutivo del Año” otorgado por la revista estadounidense Wine Enthusiast .

A partir de ahí, la innovación ha sido transversal en  Viña Montes,  con una bodega en el Valle de Apalta, Colchagua, inspirada en el Feng Shui y  donde los vinos “reposan” con música gregoriana de fondo,  las 24 horas del día. Además en los último años Viña Montes se ha destacado por liderar  iniciativas sustentables,  obteniendo por ello el Green Award 2016, reconocimiento internacional otorgado por la prestigiosa revista The  Drink Business, por el trabajo que ha venido realizando  Viña Motes para disminuir la huella hídrica.

“Nosotros (con sus socios Douglas Murray, Alfredo Vidaurre y Pedro Grand), curiosos de este efecto de la música en el vino, le pedimos a la Universidad Heriot-Watt de Edimburgo, una ambiciosa investigación que determinó que la música puede influir en el sabor (…) pusimos música clásica y el vino ganó en refinamiento, pusimos heavy metal y perdió en refinamiento, había una relación muy directa”, sostuvo.

Otra de las innovaciones pioneras fue la cosecha nocturna. “Fuimos los únicos en atrevernos, con un costo muy alto, a cosechar de noche  con personas que cortan a mano los racimos de uva”, dijo Aurelio Montes quien destacó cómo este tipo de cosecha garantiza una temperatura adecuada, evitando así el uso de maquinarias para bajar la temperatura, ahorrando energía y realizando  el proceso de manera más natural.

“Innovar es fundamental. Si tú estás realmente en el negocio del lujo y la calidad,  hazlo bien, no te tientes en hacer una cosa inferior por lograr volumen, el volumen no es la ciencia del éxito”, concluyó el enólogo al referirse a la importancia de invertir en innovaciones que, aunque  a veces pueden tener altos costos,  se traducen en calidad y marcan la diferencia.