Pablo Parra identifica las causas que provocaron el colapso de los edificios y extrae lecciones para mejorar estándares de construcción en Chile.


A poco más de un mes del terremoto que sacudió fuertemente a México, causando la muerte a más de 350 personas y el derrumbe de cerca de cuarenta  inmuebles -en su mayoría residenciales- el profesor de Ingeniería Civil,  Pablo Parra, explica  las principales causas que hicieron colapsar los edificios en ese país. El epicentro del sismo -de magnitud 7,1 en la escala de Ritcher- se localizó a 12 kilómetros al sureste de Axiochapan, en el estado de Morelos, a unos 57 kilómetros de profundidad.

A principios de octubre el profesor Parra viajó a México,  junto a un equipo de académicos y expertos de  otras universidades chilenas,  invitado  por el Colegio de Ingenieros Civiles de ese país como parte del Comité de Brigadistas de Revisión Estructural. Parte de las funciones que desarrolló ahí fue la elaboración de un catastro de edificios que sufrieron daños estructurales tras el terremoto, cuyo objetivo era advertir a las autoridades mexicanas sobre los inmuebles y estructuras  que representaban un verdadero peligro para la sociedad y debían quedar inmediatamente inhabilitados.

Así, para cada edificio dañado, el equipo de expertos elaboró un plan de acción. “Otro objetivo fue extraer lecciones con la finalidad de mejorar nuestros estándares en Chile”,  señaló Pablo Parra sobre las funciones del grupo de académicos. El profesor de Ingeniería Civil además es miembro del Comité de la Norma Chilena de Diseño en Hormigón armado, instancia donde -agrega- “pude transmitir lo aprendido en México para mejorar la próxima versión de la norma, actualmente en desarrollo”.

Según comentó el profesor Parra a su regreso a Chile,  las terribles y lamentables consecuencias que dejó  el terremoto se debieron en gran medida a la falta de una evaluación rigurosa de la infraestructura que permitiera su adaptación a la pauta actualizada de construcción. “Los factores comunes entre los inmuebles con mayores daños fueron los sistemas estructurales flexibles y los cambios bruscos de rigidez entre pisos consecutivos”, explicó el académico al referirse a  los aspectos más técnicos de los efectos del sismo.

Respecto a las principales conclusiones de la visita de los especialistas chilenos a México, Pablo Parra comentó  que prácticamente la totalidad de los colapsos ocurrieron en edificios de menos de 10 pisos, construidos antes del gran terremoto de 1985. “Los edificios colapsados estaban localizados en una zona muy específica de la ciudad de México, formada por depósitos profundos de arcilla. Como el epicentro fue relativamente cercano a la ciudad (120 kilómetros), el contenido de frecuencia de la onda sísmica afectó más severamente a edificios de baja altura”, sostuvo.

El equipo de ingenieros del Comité de Brigadistas de Revisión Estructural estuvo conformado por profesores de ingeniería civil e investigadores de la U. Católica, U. del Desarrollo, U. Diego Portales y el Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (CIGIDEN). También estuvo integrado por Carolina Magna, quien recientemente se incorporó a la Facultad de Ingeniería y Ciencias  como profesora de la carrera de Ingeniería Civil.