Sistemas de monitoreo remoto para el control de la iluminación y el riego de jardines en las casas,  sensores y alertas para apoyar la movilidad de personas no videntes o con visión reducida y un sistema de rehabilitación ortopédica, forman parte de los innovadores proyectos creados en el taller  “Diseño y construcción de interfaces” que el área de TICS dictó por primera vez –durante el segundo semestre de 2013–  y que estuvo a cargo del profesor Miguel Carrasco.

“Diseñar soluciones para resolver problemas cotidianos fue el objetivo del curso”, señaló el profesor, quien además explicó que  la iniciativa surgió  cuando la Facultad de Ingeniería y Ciencias se formuló la siguiente pregunta: ¿Deseamos ser un actor principal en la creación y desarrollo de productos embebidos que utilicen electrónica y software en Chile? La respuesta -dijo-  es un sí rotundo.

“Durante mucho tiempo hablamos sobre la innovación y la creación de valor a partir de productos y servicios. Para lograrlo hay que partir por lo básico. O sea, aplicar el conocimiento adquirido en los primeros años de la carrera – la asignatura está pensada para alumnos de tercer año- en forma integrada para que los alumnos sean capaces de aprender y aplicar conceptos de electrónica, microprocesadores, construcción y fabricación de prototipos, programación de interfaces gráficas y muchas otras”, sostuvo Miguel Carrasco.

En este contexto -agregó- la idea  es que el alumno sea capaz de diseñar, construir y manejar prototipos reales y funcionales empleando una combinación de software y hardware en sistemas embebidos que funcionen de manera autónoma.

“Todo esto no estuvo exento de desafíos. De pasar de tener varios días para preparar una prueba o examen, los estudiantes se vieron enfrentados a la necesidad de especializarse y trabajar bajo presión para lograr resultados satisfactorios en la sola duración del módulo de clases. Esto era clave para desarrollar con éxito el proyecto final”.

Según comentó el académico, uno de los proyectos más destacados del taller fue el sistema de rehabilitación para personas con visión reducida o no videntes, porque implica  una mejora en  su  calidad de vida, así como también todos aquellos trabajos  relacionados con el área de la salud por las implicancias sociales que tienen.
Las implicancias del taller, que volverá a dictarse este año, no terminan aquí porque con esta experiencia los alumnos ya son parte del proceso que el profesor  denominó  como “Internet de las cosas”. Esto es, cómo la forma en que interactuamos con los dispositivos cambia veloz y constantemente.“En un futuro, no muy lejano, muchos de ellos serán manejados a través de Internet, lo que generará cambios importantes en la vida de las personas. Y con este curso, la UAI está siendo parte de esta revolución”, concluyó Miguel Carrasco.