La simulación robótica del comportamiento natural de un gato frente a un ratón. Este fue el desafío que los alumnos de ingeniería del Taller de Robótica tuvieron que enfrentar durante el examen final del curso a cargo del profesor  Miguel Carrasco, en el Campus Peñalolén.

Durante la actividad, seis grupos de estudiantes pusieron a prueba el proyecto que desarrollaron a lo largo del semestre el cual  consistió en un software que permite el funcionamiento eficaz de un robot con determinadas características.

Para la prueba final cada grupo tuvo que elaborar un robot autónomo, con la estética de un gato,  que fuera capaz de mapear y reconstruir su entorno a través de una cámara interna, que le permitiera rastrear un marcador y enviar la información de manera inalámbrica a un computador.

El marcador se encontraba al interior de otro robot, que representaba a un ratón y que fue construido por el ayudante del taller.

Para llegar a esta etapa final, en la que los “gatos-robot” creados por los estudiantes, perseguían de manera autónoma al “ratón-robot”  los alumnos debieron pasar por varios ciclos durante el semestre.

“El proyecto contempló distintas etapas, de navegación, lógica y visualización. La integración de todas estas etapas no es algo sencillo, requiere de mucha planificación. Si bien ahora estamos evaluando la última etapa del proyecto, ya se habían calificado otras fases como la idea preliminar de diseño, la refinación del producto  y pruebas en terreno del movimiento del gato sin el ratón, por ejemplo. Ahora los estudiantes deben demostrar que el gato es capaz de perseguir al ratón”, explicó durante la activiad de fon de curso Miguel Carrasco, profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias a cargo del taller.

El Taller de Robótica también se realizó el año pasado oportunidad en que para el examen  final los estudiantes tuvieron que crear una aspiradora capaz de detectar su entorno, mapear la información, enviarla a un computador y con ello aspirar en determinados espacios.