Pedro Reszka, profesor de Ingeniería: “La acción humana es la que provoca la mayoría de los incendios en Chile”

24/01/2017 Noticias

59 incendios en combate entre las regiones de Valparaíso y La Araucanía, 510 mil hectáreas consumidas, 2870 damnificados por el fuego y la declaración de estado de catástrofe en varias zonas del país. Este es hasta ahora el triste saldo de los incendios forestales -los peores en la historia de Chile-  en lo que va de 2017.

En esta entrevista el profesor de la Facultad de Ingeniería y Ciencias, Pedro Reszka, PhD en Ingeniería de Seguridad contra Incendios y experto en conversión de energía y combustión,  habla sobre el aumento y virulencia de este tipo de incendios y cómo mitigar sus efectos. “Debemos actuar tanto en términos de legislación, como de planificación urbana y en ciencia de incendios. Adicionalmente, debemos invertir en recursos para la Conaf, los municipios y la Onemi, que nos permitan enfrentar mejor estos incidentes de gran severidad”, enfatiza el investigador.

Según el informe de la Conaf (de julio a noviembre de 2016) los incendios forestales aumentaron a nivel nacional en un 143%  en comparación con  el mismo periodo del año anterior. ¿Cuáles son los factores de riesgo que han incidido en el aumento de los siniestros tanto en la Región Metropolitana como en otras del país?

Más que el aumento de incendios forestales, lo que preocupa es que hemos tenido varios incidentes severos, en donde el sistema de respuesta de emergencias –Conaf y bomberos, por ejemplo– se ha visto sobrepasado. Es claro que la acción humana es la que provoca la mayoría de los incendios en este país, y esto puede explicarse por negligencia, falta de educación, no cumplir con protocolos e incluso por ataques incendiarios. En la ocurrencia de los incidentes de mayor severidad inciden factores climáticos como el viento, temperatura, humedad de los combustibles, la cantidad o densidad de combustibles y, en mi opinión, una falta de capacidad para predecir o discriminar aquellos incendios que se convertirán en incendios de gran severidad. La ciencia de la seguridad contra incendios puede ayudar a mejorar la capacidad predictiva de las herramientas con las que contamos, y eso adicionalmente puede ayudarnos a mejorar nuestras técnicas de manejo de los bosques para gestionar la carga de combustible.

Algunos expertos señalan como las causas del aumento de los incendios en la V Región  la falta de planificación urbana, el calentamiento global y la descoordinación política. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Pienso que la institucionalidad debe mejorar, sobre todo cuando se piensa en situaciones en que incendios forestales se propagan hacia áreas urbanas. Es finalmente un problema tanto de las ciudades, sus dirigentes y ciudadanos, como de los bosques y sus dueños. En la actualidad no están claras las responsabilidades a ambos lados de esta interfase urbano-forestal, y creo que debería avanzarse en esa dirección. También debemos avanzar en la incorporación de conceptos de riesgo en toda nuestra legislación y, en especial, en la Ordenanza General de Urbanismo y Construcción, que es el reglamento que regula todas las construcciones en Chile.

Sobre el calentamiento global se debe recordar que las predicciones más pesimistas en cuanto al aumento de temperaturas indican que la temperatura promedio de la Tierra subirá alrededor de 2º al año 2100, pero que aumentarán los episodios climáticos extremos. En el mundo en general aumentarán las lluvias, pero lamentablemente en Chile se predice que éstas disminuirán. Es decir, nos veremos enfrentados en el futuro a eventos de altas temperaturas y a sequías prolongadas lo que debería aumentar la frecuencia de estos incendios de gran severidad. La población crece, con lo cual crece también la presión sobre los bosques y las áreas silvestres por lo que deberíamos también un aumento de la cantidad de incendios. Es decir, estamos ante un escenario donde es bastante probable que tengamos incidentes como el gran incendio de Valparaíso de 2014.

– ¿Qué precauciones se deben tomar para disminuir el peligro que significa la llegada del fuego a las casas?

Se debe pensar que para que el incendio continúe propagándose debe tener combustible que lo alimente. Esto implica que quienes vivan en la interfase urbano-forestal deben tomar acciones antes del inicio de la temporada de incendios para minimizar la cantidad de combustibles muertos en el suelo, retirar la basura y decidir si es conveniente ralear o directamente retirar ciertos árboles que representen un peligro directo sobre su propiedad. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la propagación también ocurre a grandes distancias por el transporte de las pavesas (brasas incandescentes), las que pueden impactar sobre el bosque, las casas y otras estructuras, generando nuevos focos de incendio. Es por esto que también es clave que se revisen las casas en la interfase para identificar posibles materiales constructivos que puedan encenderse fácilmente, y de ser posible, retirarlos o cubrirlos.

Durante la temporada de incendios se debe estar informado de incendios en las cercanías, y debe diseñarse una estrategia que indique cuándo se debe proteger la casa de un incendio y en qué minuto debe evacuarse el lugar.

– ¿Cómo se pueden prevenir estos siniestros?

Como mencioné anteriormente, la mayoría de los incendios en Chile comienza por acción humana. En este sentido, es clave la educación de la población para crear conciencia del problema y enseñarle a la gente a comportarse cuando esté en ambientes silvestres. También debería revisarse la legislación y regulaciones que se relacionan con otras fuentes de ignición como, por ejemplo, las líneas de alta tensión que han sido señaladas como las responsables del incendio de Pumanque.

–  La  ciencia y la tecnología ¿pueden ofrecer soluciones para prevenir incendios y mitigar sus efectos?

Por supuesto y para eso estamos trabajando en la UAI en conjunto con otras universidades de Chile y Europa. La capacidad de predecir lo que va a pasar es clave, no sólo para gestionar los recursos durante la emergencia, sino que también para planificar y tomar decisiones sobre planificación urbana y manejo de los bosques y las interfases urbano-forestales. Ahora bien, tener capacidad predictiva implica que se conocen de buena forma los fenómenos físicos y químicos que ocurren durante la combustión de los combustibles forestales y todavía estamos lejos de eso. Para ello se requiere trabajar en ciencia fundamental y aplicada, pues una vez que se conocen estos fenómenos, deben llevarse a códigos computacionales de modelación de incendios. En ese ámbito también hay mucho trabajo por hacer, sobre todo para resolver la importante variación en escalas temporales y espaciales asociada a estos fenómenos físicos y químicos, que dificulta el desempeño de estos modelos.

En términos de tecnología, creo que el uso de herramientas de percepción remota como satélites, aviones y  drones, será cada vez más popular en el ámbito de estimación de riesgos de incendios forestales. El desarrollo de sensores desplegados en terreno también será un tema relevante.

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